“Papi.. ¿Qué hace un empresario..?”
Justo recordé que eso me preguntó mi hijo de 5 años antes de salir en la mañana..
De repente, ni idea de cómo acabé allí, pero ahí andaba..
Enfrente de 27 empresarios, de distintas industrias y tamaños y como se suponía que yo era el que sabía de “tecnología” pues me aventaron al ruedo..
Para acabarla era un viernes.
5pm.
Hacía calor.
Obviamente no era prioridad lo que platicaba y la mayoría, no todos, tenían en la mente ya una chela.
No los culpo.
La verdad yo también.
Pero pues ya estaba allí y como no quería ser el único incómodo en el salón mejor empecé a hacer preguntas.
¿Qué herramientas de tecnología utilizan hoy en sus empresas?
Levantaron algunas manos.
—Word.
Bien.
—PowerPoint.
Ok.
—Cámaras de seguridad.
No, por favor.
Otro dijo Excel y tiene practicantes buenísimos.
WhatsApp.
E-mail.
CRM sin usar... solo el wey que lo implementó y era para que no lo corrieran.
(Pensé... Hijito, ya estoy más confundido que en la mañana.)
A ver señores —y señoritas, que había un par de mujeres empresarias—.
Creo que debería haber más mujeres empresarias. La verdad creo que lo hacen mejor, pero ese es otro tema para otro día.
Reformulo.
Olvídense de la tecnología.
¿Algún valiente que se anime a contarnos cosas sin sentido que saben que se siguen haciendo en su empresa pero les da flojera o desconocen cómo cambiarlo?
Una de las empresarias contó que tenía a alguien copiando información de un Excel a otro pero que era rapidísima con el Ctrl C + Ctrl V.
Otro confesó que él necesitaba autorizar TODOS los descuentos.
El que se veía más acalorado recibía pedidos por WhatsApp y después alguien los capturaba en Excel.
Y el que más malencarado estuvo toda la reunión dijo:
“La verdad... tengo que preguntarle a 3 personas distintas de la empresa cuánto vendimos el mes anterior y de los 3 no se hace 1 porque me dan 3 cifras distintas.”
Y luego agregó:
“Las promedio para tener una idea.”
Eso lo dijo ya más bajito.
Y pues qué les cuento...
A ti te invito la cerveza yo, mi buen, le dije.
Vámonos.